Los recubrimientos aplicados en continuo

El metal lacado se produce con distintos tipos de recubrimientos:

Pintura líquida

Los metales se pueden recubrir en continuo con dos clases de pinturas líquidas: de resinas termoestables o de resinas termoplásticas. Hay ocho grandes categorías de resinas: alkídicas, acrílicas, epoxídicas, poliésteres, poliuretano, resinas modificadas con siliconas, cloruros de polivinilo y fluoruros de polivinilo.

Para realizar el recubrimiento de metales en continuo son necesarias tres propiedades:

  • Facilidad de aplicación, para realizar un film de aspecto uniforme y sin defectos, incluso en las líneas de producción más rápidas (hasta 220m/min);
  • Tiempo de endurecimiento mínimo y estabilidad de los pigmentos durante ese período (el producto puede permanecer en horno entre 6 y 60 segundos, según la instalación; el metal se encuentra a una temperatura de 210°C a 250°C según la pintura utilizada);
  • Flexibilidad, para que se pueda doblar el metal lacado sin riesgos de agrietamiento o desprendimiento del film de pintura.

Haga clic aquí para abrir un cuadro de propiedades relativas de los principales tipos de recubrimientos para el lacado en continuo.

Ningún sistema de pintura ofrece las mejores características por todos los criterios. La opción seleccionada dependerá de una combinación de consideraciones comerciales y de esperanza de vida.

Generalmente se aplica un sistema de dos capas. La primera es la imprimación, que se suele aplicar directamente sobre la superficie metálica tratada y puede contener pigmentos que protegen el metal de la corrosión. La segunda capa de pintura de acabado da el color y el aspecto final del producto, y tiene una función esencial en las características de resistencia a los elementos y mecánica.

Generalmente, la capa de imprimación tiene entre 5 y 35 micras de espesor, y la capa de acabado entre 15 y 200 micras. El espesor dependerá de la calidad de la pintura elegida y la aplicación del metal lacado.

Cada tipo de recubrimiento tiene ventajas específicas, sea de espesor, brillo, dureza, flexibilidad, duración en condiciones meteorológicas adversas o resistencia a la agresión química. El productor y el cliente tomarán en consideración la utilización y las características necesarias para determinar de común acuerdo el sistema más apropiado. Algunos recubrimientos se aplican en una sola capa, sobre una cara o ambas caras, y otros se aplican sobre la imprimación o en varias capas.

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Film (o laminado)

Los productos metálicos pueden recubrirse con cuatro tipos de films: cloruro de polivinilo, fluoruro de polivinilo, acrílicos termoplásticos y tereftalato de polietileno (PET). Dos ventajas de estos recubrimientos son su flexibilidad y la posibilidad de realizar ilustraciones más firmes. Los recubrimientos de la última generación sobresalen además por su alto nivel de brillo y su dureza.

La industria produce films destinados a la utilización a descubierto (resistencia a la lluvia, al sol, al calor, etc..) y otros resistentes al fuego, las manchas, la abrasión o los productos químicos agresivos.

El recubrimiento de film se utiliza en aplicaciones que requieren excelentes cualidades estéticas. Los especialistas pueden realizar recubrimientos en film de varios espesores, colores y acabados (liso, estructurado o impreso).

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Recubrimientos en polvo

Algunas industrias utilizan desde hace años, con excelentes resultados, un banco de pequeños inyectores que aplican un recubrimiento en polvo sobre la plancha antes de su transformación.

El problema de este sistema de recubrimiento en una línea industrial es la velocidad de paso del metal en bobinas y la dificultad de cubrir con un producto en polvo, de forma homogénea e invariable, la cinta que avanza rápidamente. Con un sistema tradicional es necesario utilizar unos 40 inyectores, y el fallo de uno solo de ellos puede estropear el recubrimiento de muchos metros de chapa metálica. Es un proceso que requiere un control riguroso.

La industria ha imaginado dos alternativas al recubrimiento por pulverización: el sistema de "PowderCloud™", que consiste en aplicar el producto en polvo formando una nube con carga eléctrica que se deposita al paso de la chapa. Los principios del sistema "PowderCloud™" son similares a los del efecto eléctrico corona: las partículas de polvo de la misma carga se rechazan unas a otras y son atraídas por la cinta metálica que se pone a tierra.

La otra alternativa es el sistema de cepillo electromagnético (EMB). Es una tecnología similar a la que utilizan las impresoras y copiadoras de láser. Este sistema se puede controlar, en principio, y permite producir toda clase de efectos especiales con películas finas.

La industria del lacado en continuo se interesa por los recubrimientos en polvo. Como estos productos están exentos de solventes, el proceso de endurecimiento puede ser más rápido, por infrarrojos o calor por inducción. Esto significa que el proceso se puede realizar en líneas de lacado más cortas, que requieren menos inversiones y permiten realimentar el producto en menos tiempo. Ahora bien, el recubrimiento en polvo no es competitivo actualmente en relación con las pinturas líquidas y sólo se utiliza en determinados mercados en los que se aprovechan idealmente las propiedades de estos recubrimientos.

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